En las últimas horas se viralizó un video en el que una joven descalifica a personas por el simple hecho de tener una Toyota Hilux, asociándolos automáticamente con una postura política y tratándolos de “fachos”.
Más allá del episodio puntual, lo que preocupa no es una marca de vehículo. Lo que preocupa es el nivel de intolerancia que se está naturalizando en la sociedad.
No se trata de una camioneta.No se trata de una ideología.Se trata del clima social que estamos construyendo.
Cada vez es más común que alguien sea etiquetado por lo que tiene, por lo que aparenta o por lo que vota. Y cuando el prejuicio reemplaza al diálogo, el resultado es siempre el mismo: división.
La grieta no es un concepto abstracto. Es una tensión real que se respira en la calle, en las redes, en la política y en la vida cotidiana. Y cuando ese clima se instala, la convivencia se vuelve frágil.
A la inversa, también ocurre algo igual de preocupante: cuando alguien que tiene más poder económico o posición social utiliza esa ventaja para humillar o maltratar a quien tiene menos. Ninguna de las dos actitudes es justificable. Ni el resentimiento disfrazado de discurso, ni la soberbia sostenida en el dinero construyen una sociedad más justa. El respeto no depende de lo que uno tiene, sino de cómo elige comportarse.
No estamos de un lado ni del otro.Estamos del lado del respeto.
Todos vivimos en esta sociedad.El sol sale para todos.Todos nacimos y todos vamos a morir.Nadie se lleva nada.
Si seguimos alimentando el desprecio entre nosotros, lo único que vamos a lograr es romper el tejido social que nos sostiene.
Y cuando eso explota, no distingue banderas ni colores.
Redacción: Resumen Provincial
