Tras la promoción turística de Cassaretto: campaña, batalla y apuñalados en el Balneario Municipal

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Lo que se vendió como postal de gestión y eslogan turístico terminó mostrando otra cosa. Tras la promoción entusiasta del Balneario Thompson por parte de Cassaretto —selfies, elogios oficiales y clima de campaña adelantada— la escena derivó en violencia, enfrentamientos y personas heridas.

No fue una anomalía aislada: fue la consecuencia previsible de confundir propaganda con política pública.Cuando el espacio público se administra como vidriera electoral y no como territorio a cuidar, el resultado no es integración ni convivencia, sino descontrol.

El Thompson no fue escenario de una “fiesta popular”, sino de una batalla improvisada, con ciudadanos comunes pagando el costo de una gestión más preocupada por la foto que por la prevención.La secuencia es incómoda pero clara: primero la promoción, después la campaña, luego el conflicto. Y finalmente, el silencio.

Nadie se hace cargo del clima que se construye cuando se vende orden sin garantizarlo, cuando se convoca sin plan, cuando se confunde presencia con responsabilidad.

El problema no es el balneario.

El problema es una lógica política que cree que alcanza con mostrarse para gobernar. El Thompson expuso, una vez más, que sin Estado presente de verdad —no de Instagram— el espacio público se convierte en tierra de nadie.

Fuente: La caldera Noticias