¿Volvemos al pasado? Venta de productos sueltos y regreso del trueque en la Argentina actual

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En distintos barrios del país volvió a verse una imagen que parecía parte del pasado: productos básicos vendidos “sueltos”. Aceite fraccionado, azúcar, yerba, fideos, arroz etcétera.

Escenas que muchos argentinos asocian a tiempos de crisis profundas, como la del 2001, o incluso a décadas anteriores, cuando la economía informal era una salida ante la pérdida del poder adquisitivo.

Hoy, en 2026, en pleno siglo XXI, el fenómeno reaparece en algunos sectores comerciales como respuesta al ajuste del consumo y la caída del ingreso real. Para muchos comerciantes, vender en pequeñas cantidades es una estrategia para sostener ventas frente a clientes que no pueden afrontar productos en formato tradicional.

El regreso del trueque, pero versión 2.0

Otro dato que empieza a repetirse es la vuelta del trueque.

Durante la crisis de 2001, las plazas y parques del país se llenaron de ferias donde vecinos intercambiaban alimentos, ropa o servicios sin dinero de por medio. Era una forma de supervivencia ante la falta de efectivo y el colapso del sistema financiero.

Hoy el fenómeno reaparece, aunque con una modalidad distinta: grupos de Facebook, estados de WhatsApp y plataformas digitales donde se ofrecen productos o servicios a cambio de otros bienes.

El trueque ya no es solo presencial; ahora también es virtual. Cambió el formato, pero la lógica es la misma: resolver necesidades básicas cuando el dinero no alcanza.

¿Transición económica o señal de alerta?

Desde el Gobierno sostienen que el actual proceso económico forma parte de una transformación estructural necesaria. Sin embargo, sectores críticos advierten que el impacto social se refleja cada vez más en los hábitos cotidianos.

La venta fraccionada y el regreso del trueque no son simplemente prácticas comerciales alternativas: para muchos, son indicadores de un deterioro en el poder adquisitivo.

La pregunta que vuelve a instalarse en la conversación pública es inevitable:
¿Se trata de una adaptación momentánea o de señales que recuerdan etapas complejas de la historia argentina?

El temor que reaparece en la memoria colectiva

En cada etapa de dificultad económica en la Argentina hay una palabra que vuelve a instalarse en la conversación social: saqueos.


Si bien hoy no existe un escenario generalizado de violencia, el recuerdo de episodios ocurridos en crisis anteriores —especialmente en 2001— permanece latente en la memoria colectiva.

La combinación de caída del poder adquisitivo, tensión social e incertidumbre económica suele encender señales de alerta en distintos sectores.

Analistas advierten que el contexto actual no es idéntico al de otras crisis, pero reconocen que el deterioro del consumo y el malestar social son factores que históricamente precedieron situaciones de conflictividad.

Más que una afirmación, el temor funciona como síntoma: cuando en la discusión pública reaparece la palabra “saqueo”, lo que se evidencia es un clima de preocupación social.

La clave, sostienen especialistas, está en evitar que los indicadores económicos se transformen en fractura social.

Nota de opinión:

«Eduardo Emilio Irigoyen, Director Periodístico de Resumen Provincial».